Nuestra compañera Lucía, con el apoyo voluntario de Pablo, realizó la visita que tenía por objeto reunir a Esperanza, Eduardo y Consuelo. Cada uno reside en puntos diferentes, por lo que la organización se convierte en una pequeña odisea.
Pero el resultado mereció la pena. Después de un paseo por los alrededores y un buen desayuno, pasaron un rato poniéndose tatuajes divertidos. Un hermoso símbolo de cómo la familia está siempre grabada en ell@s.
