Fundación Tutelar TAU

HONOR A QUIENES SE LO MERECEN

Desde nuestra llegada a Huelva, tanto Paz y Bien como la Fundación Tutelar Tau, fuimos muy bien recibidos y apoyados a nivel institucional y comunitario. Gracias a esos apoyos hoy podemos presumir de unos servicios y programas para los colectivos más desfavorecidas, lo que nos obliga a ser agradecidos a una larga lista de personas e instituciones. Aun así, hemos querido destacar a algunas de las más representativas. Ellos confiaron en nosotros.

Qué decir de Juan Ceada. Desde nuestra llegada a la provincia de Huelva contamos con su apoyo incondicional; cuanto tuvimos nuestra primera reunión él era Delegado del Gobierno de la Junta de Andalucía. Juan estuvo siempre a nuestro lado. Tanto a Paz y Bien como a la Fundación Tutelar Tau, nos abrió las puertas de muchas instituciones y nos presentó con cariño a otras entidades hermanas. Siendo también alcalde de la capital o presidente del Patronato de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, siempre que tuvo ocasión reivindicó nuestra labor. Por eso, le consideramos un amigo leal que siempre apostó por nosotros. Aquí está públicamente nuestra sincera gratitud.

Tuve la suerte de conocer a Paula Bautista en el mes de marzo del año 1969. Yo visitaba Almonaster la Real para predicar los cultos cuaresmales y, durante cinco días y cinco noches, permanecí en el pueblo, lo que originó una relación espontánea y afectuosa con todos los jóvenes de la localidad. Cada una de esas noches nos reuníamos para conversar y cantar los típicos versos de las dos Cruces veneradas en el pueblo. Tras muchos años, a su regreso a Sevilla desde Guatemala, por casualidades del destino, me reencontré con Paula y, gracias a su ofrecimiento, pudimos abrir la delegación de Tau y Paz y Bien en Huelva. Su esfuerzo y su gran carisma, ya que conocía a toda la estructura social, política y religiosa de Huelva, sirvieron para empezar a crecer y posteriormente asentarnos. Es un orgullo poder reconocérselo en público.

Cortegana ha sido y es un pueblo solidario e inclusivo para las personas con discapacidad. Personas como Luciano Ortega que, tras un desgraciado accidente, encontró en el asociacionismo un apoyo para sí mismo y otras personas en su misma situación en la Sierra. Gracias a él, cuando Paz y Bien llegó a Cortegana, fuimos recibidos como si fuéramos del mismo municipio. Con la apertura de El Chanza, todos nuestros jóvenes se hicieron orgullosos corteganenses, con su cálida presencia en todos los espacios de su comunidad. Por tal motivo, queremos hacerles este humilde reconocimiento.

La historia de Purificación Albújar también es digna de contarse. Corría el año 1968 cuando debía realizar una experiencia pastoral antes de mi ordenación sacerdotal. Elegí  Moguer y tuve la idea de organizar la Semana de la Amistad, un evento que supuso un gran éxito por la participación de tantos jóvenes y la implicación de las instituciones locales. Para el acto de clausura, se me ocurrió llamar a Radio Popular, pidiendo a una periodista de la casa que presentara el acto. Quien cogió el teléfono y se ofreció inmediatamente fue Puri Albújar. En el año 1999, queriendo presentar a la Fundación Tau en Huelva, hice la misma llamada a Radio Nacional de España y quien atendió fue, de nuevo, Puri; que gentilmente volvió a ofrecerse para conducir el acto. Desde ese instante, hasta hoy, hemos mantenido una relación más fluida y, en todo momento, nos ha apoyado y ha dado voz a nuestras iniciativas. Por ese motivo, queremos hacerle este humilde reconocimiento.

Tenemos recopilados todos los recortes de prensa escrita así como grabaciones de televisión y radio desde el año 1999. Y nos sentimos muy agradecidos de que todos, absolutamente todos, los medios de Huelva y provincia, se hicieran eco de nuestros proyectos e incluso colaboraran con nosotros para aprender a tratar a las personas con discapacidad en sus publicaciones y emisiones. Sería injusto destacar un medio, por eso también queremos agradecer públicamente a la Asociación de la Prensa de Huelva todo el apoyo que hemos recibido de sus profesionales desde nuestra llegada a la provincia.

La primera institución que visitamos cuando abrimos sede en Huelva fue a su Diócesis. Nos recibió el Obispo, monseñor Ignacio Noguer, que en paz descanse. Él fue el primero que escribió al entonces consejero de Asuntos Sociales, Isaías Pérez-Saldaña, una carta de presentación de nuestra entidad, donde desgranábamos nuestra trayectoria en la atención a las personas con discapacidad. Posteriormente, monseñor José Vilaplana, estuvo siempre atento a nuestras peticiones. Agradecemos, con el mismo cariño, a todos los párrocos de todas las parroquias de los municipios donde viven personas con discapacidad que tienen nuestro apoyo: Galaroza, Aracena, Cortegana, Fuenteheridos, Puebla de Guzmán, San Bartolomé de la Torre, Alosno… He aquí nuestro agradecimiento.

Por último, queremos hacer mención a Reyes Cañado. El trabajo que desempeñaba Reyes iba más allá de su función como cuidadora, había una implicación personal y emocional. El trato que siempre dispensó a una de las personas con discapacidad que tienen el apoyo de Tau, Julián Díaz, fue ejemplar y aún nos conmueve. Reyes era una trabajadora muy resolutiva y su labor no sólo era ofrecer los cuidados a la persona sino también ejercer un papel fundamental utilizando herramientas educativas. Reyes nos ha dejado un legado de amor, esfuerzo y trabajo. Siempre permanecerás en nuestros recuerdos.

Personas y entidades con un gran corazón a las que hoy la Fundación Tau debe mucho, que son parte de nuestra esencia y de nuestra labor, que siempre nos acompañaron y acompañarán en el camino.